“El polipropileno, el PET y el CPET poseen propiedades distintivas que garantizan la inocuidad en contacto con alimentos y son 100% reciclables”, afirma la Dra. Marta Galak, experta en plásticos.

 

La Dra. Marta Galak, es Doctora en Química y actualmente dirige el posgrado de Tecnologías de Envases y Embalajes que lleva adelante el IAE junto a la Universidad Nacional de Rosario, fue Directora del Centro de Plásticos del INTI y es reconocida en foros especializados por su experiencia en el desarrollo y aplicación de normativas relacionadas con el plástico. En la entrevista con Marta Galak quisimos entender los verdaderos efectos que los plásticos puedan ocasionar a la salud y al medio ambiente. “Existen más de 100 familias y tipos de plásticos que se utilizan para fabricar productos para diferentes aplicaciones. Los más estudiados, desde hace años, han sido los plásticos que se utilizan en envases para alimentos y de ahí que haya legislaciones en la Argentina, el Mercosur, la Unión Europea y los EEUU, entre otros, que legislan sobre su uso en contacto con diferente tipo de alimentos: acuosos, ácidos, grasos y alcohólicos”, indica, al tiempo que enfatiza: “Algunos plásticos tienen muy buena resistencia a la temperatura, como el PP (Polipropileno), que es apto para calentar y/o cocinar en microondas, o como el CPET (PET cristalizado) que es apto para microondas y horno común. Por ejemplo, el Polipropileno es considerado tan noble como el vidrio, porque su monómero constitutivo, el Propileno, no es toxico ni transfiere olor ni sabor. Además, el PP presenta enormes ventajas por su capacidad para ser moldeado, su bajo peso, por ser un buen aislantes y posee la propiedad de ser impermeable a vapor de agua”.

 

A nosotros nos interesa los que se utilizan en contactos con alimentos…

Por supuesto, las materias prima que usa Cotnyl para la fabricación de sus envases es el polipropileno, el PET y el CPET. Todos estos están aprobados para contacto directo con alimentos. ¿Qué significa eso? Que cumplen todos los requisitos, tanto de propiedades funcionales, como de inocuidad: no alteran los caracteres sensoriales de los alimentos y a veces, en su función de protección, pueden contribuir a prolongar la vida útil de los alimentos.

 

¿Cómo se garantiza esta inocuidad?

En el caso de Cotnyl, a pesar de no estar encuadrada como una empresa de elaboración de alimentos, realiza ensayos de todos sus envases cumpliendo con los requisitos del Código Alimenticio Argentino y con las resoluciones dispuestas para su comercialización en el Mercosur –las denominadas GMC (Grupo Mercado Común) que se han incorporado al código Alimentario Argentino-. También, posee aprobaciones del SENASA, INAL y de la FDA. Incluso, al ser fabricante de sus propias láminas (bobinas) tiene la garantía de trazabilidad y control de todo su proceso partiendo de la materia prima.

 

Es común escuchar que al calentarse, la comida absorbe un “gusto a plástico”…

En el caso del PP y el CPET es falso. La compatibilidad plástico-alimento exige un mínimo de interacciones, de tal manera que no altere los caracteres sensoriales, ni afecte la inocuidad del alimento. Esto se cumple, incluso, a temperaturas de calentamiento o cocción.

Sí es cierto que hay algunos plásticos que no pueden ser utilizados en contacto con alimentos grasos, pero este no es el caso ni del PP, PET o CPET.

Esto quiere decir que cada plástico posee sus propias características  y propiedades distintivas, químicas, térmicas, mecánicas, de barrera, etc.

¿Qué mecanismo tiene Cotnyl para garantizar el control de su proceso productivo?

Cotnyl está, desde el año 2002, certificado para todo su proceso productivo, diseño y desarrollo bajo normas ISO9001. Además, opera siguiendo normas internacionales, como los de Buenas Prácticas de Manufactura (BMP) y de Análisis de Peligros y Puntos Críticos  de Control (HACCP). Recibe anualmente auditorías integrales por parte de grandes industrias alimenticias, tanto nacionales como del exterior, habiendo sido aprobada en cada una de ellas.

 

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